domingo, 31 de mayo de 2009

Los internacionalistas no piden permiso

Gustavo Iruegas

sábado 22 de marzo de 2008


Verónica, Soren, Juan y Fernando murieron en el ataque aéreo del primero de marzo al campamento del comandante Raúl Reyes en la provincia ecuatoriana de Sucumbios. Lucía sobrevivió. Mexicanos los cinco.


Los familiares de los estudiantes mexicanos muertos en el ataque a las FARC el primero de marzo en Ecuador sacaron palomas de paz, durante la llegada de los padres al aeropuerto capitalino anteayer, con las cenizas de los jóvenes fallecidos Foto: Cristina Rodríguez



Los cinco jóvenes estaban inscritos en la universidad; pero no, la universidad no los envió. Ni la República, ni sus padres. Tomaron una decisión propia y personalísima; aun si el propósito de su viaje fue hacer estudios e investigaciones sociales, el interés era personal. Se estaban acercando al más decantado ejercicio revolucionario, el internacionalista. Es posible que se tratara de sus primeros contactos. Pero no eran combatientes, no estaban en un campo de batalla ni tampoco en un país en guerra. No es extraño estar presente en un campamento guerrillero y no ser un combatiente. El de Régis Debray en el campamento del Che Guevara es un caso muy conocido. Se puede incluso ser parte de un grupo revolucionario sin ser combatiente, como lo han sido muchos sacerdotes.
No es ésta la ocasión de hablar de los internacionalistas consagrados en la historia. Es momento para recordar a los anónimos, a los que hicieron el sacrificio de su vida y los que, habiendo sobrevivido, la pusieron en el mismo riesgo en aras de la solidaridad internacional que los revolucionarios practican.
El 26 de julio de 1936, nueve cadetes del H. Colegio Militar aprovecharon la ceremonia de entrega de espadines a los cadetes de nuevo ingreso para salir a hacer trámites de pasaportes y otra documentación necesaria para viajar a España, donde se incorporarían a la defensa de la República Española. Los cadetes “… suponían que no sería mal visto por el gobierno de México que lucharan al lado de un país amigo que estaba peleando por los mismos principios que habían sido la causa de tanto derramamiento de sangre en la República [Mexicana]; máxime cuando veían claramente que el propio gobierno mexicano, desinteresada y abiertamente, ayudaba a la República Española. Allí estaba su constante lucha diplomática contra algunos países representados en Ginebra, para que se ayudara a España y se parase en seco la intervención fascista. Ello garantizaba plenamente cualquier movimiento a favor de la República” *. Las tribulaciones del grupo no fueron pocas. Cuando estaban en la estación de Buenavista abordando el tren que los llevaría a Veracruz se apareció un grupo de oficiales del Colegio Militar acompañados de la madre de uno de los cadetes. Cinco fueron regresados al plantel. Los otros cuatro lograron esconderse en el tren y continuar su viaje al puerto y abordar un barco… en el que fueron detenidos y regresados a México. Su castigo fue abrumador. Los nueve fueron expulsados “con cajas destempladas” del Colegio Miliar; entre sonidos de cornetas desafinadas y el redoblar de tambores flojos, todo frente a sus compañeros que les daban la espalda al verlos pasar. El escándalo en la prensa nacional fue mayúsculo. Cinco de ellos llegaron a España. Sólo uno, Roberto Vega González, sobrevivió a la guerra; alcanzó el grado de mayor del Ejército Republicano Español.
Araceli Pérez Darias, estudiante de la Universidad Iberoamericana, fue a pelear al lado de los sandinistas. En 1979, junto al resto de la jefatura del Frente Interno, del cual formaba parte, cayó prisionera en la ciudad de León. Al igual que el resto de sus compañeros, fue asesinada de un tiro en el pecho. Alegando disposiciones sanitarias, el gobierno somocista se negó a permitir la exhumación y el traslado del cadáver a México. Temía que la recepción fuese motivo de un acto de solidaridad contrario a la dictadura.
En El Salvador lucharon unos 250 mexicanos, más de 40 murieron, unos en combate, otros fueron asesinados en prisión. Es de recordarse el jovencito que luchaba en Usulután y la noticia de su muerte llegó antes que la última carta que escribió a su madre. En ella acompañaba una fotografía de tamaño credencial en cuyo reverso se leía a manera de dedicatoria: “Mamá; te quiero mucho, te quiero mucho, te quiero mucho, te quiero mucho…” Ésa fue la foto que la desconsolada madre usó para pedir en la Secretaría de Relaciones Exteriores que se procurase la repatriación del cadáver. Las historias son tantas cuantos han sido los mexicanos que se han incorporado a una lucha que otros considerarían ajena, movidos por el ideal del internacionalismo revolucionario. En Guatemala ocurrió otro tanto y en Colombia no puede ser menos. El internacionalismo no es nuevo.
Lo que es nuevo –pero no sorprendente– es que el gobierno de facto exprese en el comunicado de prensa número 59, emitido por la cancillería el 14 de marzo, que es su “preocupación que ciudadanos mexicanos estén relacionados con una organización como las FARC, conocida por su ilegalidad y naturaleza violenta; por ser autora de múltiples secuestros, actos de sabotaje, extorsiones y actividades de narcotráfico”. Las FARC ya eran las que son cuando el gobierno de Colombia –que también tiene su historia– inició procesos de negociación con ellas y el gobierno de México admitió en su territorio, en 1992, a una delegación de las FARC y del ELN para negociar la paz. México actuó como facilitador y comisionó a personal de la cancillería para hacerlo. Diplomáticos en funciones sirvieron como garantes de la seguridad en el tránsito entre la selva y México y de regreso a la selva y un embajador mexicano fue moderador en la mesa de negociaciones. Se reunieron en Tlaxcala, en un centro de descanso del IMSS llamado La Trinidad. Cuando las delegaciones del gobierno y de los revolucionarios regresaron a Colombia, representantes del ELN y de las FARC permanecieron en México –con conocimiento y en contacto con las autoridades de Gobernación– por varios años. El 30 de noviembre del año 2000, reunidos los presidentes de Colombia, Venezuela y el todavía presidente electo de México Vicente Fox, se dio una acalorada discusión entre los cancilleres colombiano y venezolano durante la cual se mencionó la existencia en México de una oficina de las FARC. Vicente Fox, sorprendido, intervino para decir que él no lo sabía y que ordenaría su inmediata expulsión. El propio presidente Pastrana terció para explicar que la presencia en México de esa oficina era útil, porque era un punto de contacto y comunicación entre el gobierno y los insurrectos, y pidió que se le permitiera permanecer. Vicente Fox accedió “mientras fueran útiles para la negociación”. Fue hasta mayo de 2002, durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Financiación del Desarrollo, en Monterrey, cuando las negociaciones en El Caguán ya habían fracasado, que el presidente Pastrana le pidió a Fox que se cerrara la oficina de las FARC en México. Así se hizo.
La preocupación del gobierno de facto obedece a su alineamiento ideológico y político con Estados Unidos, pero aduce que tanto la Organización de Estados Americanos (OEA) como el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) han condenado en varias ocasiones actos cometidos por las FARC y los han calificado como acciones terroristas. Eso es cierto, pero no es efectivo. La dificultad estriba en que ni las resoluciones ni los tratados han logrado definir el terrorismo de manera generalmente aceptable ni han podido elaborar una fórmula que permita determinar quién es terrorista y quién no. En la práctica, el término terrorista es sólo un calificativo para el adversario. Los textos de la OEA y de la ONU obedecen a la hegemonía de Estados Unidos y no a la lógica del derecho. El delito de terrorismo internacional no es más que un artilugio que pretende cancelar el derecho de los pueblos a la rebelión. Olvidan la cancillería, la OEA y la ONU que la revolución es un atributo de la soberanía popular que no requiere la aprobación de nadie más que la del propio pueblo que la practica.
En cuanto a los jóvenes internacionalistas mexicanos víctimas del ataque al campamento en Sucumbios hay que decir que los muertos no temen a las investigaciones ni a las causas judiciales. Sería el colmo del cinismo que el gobierno de Colombia pidiera la extradición de Lucía y altamente improbable que el gobierno de Ecuador la entregara. Si en México el gobierno de facto intentara una bellaquería contra ella, agregaría un agravio más a la ira popular que con tanto ahínco ha cultivado. Lo único que corresponde es asegurar el pronto regreso de Lucía a México, a su familia y a su escuela. A los espurios no hay que pedirles ni comprensión ni clemencia. Pero se les exige respeto. Respeto a la conciencia personal, al compromiso social y a la actitud solidaria de nuestros jóvenes internacionalistas.
Ésta es una tesis de política exterior del gobierno legítimo de México.
* Roberto Vega González, Cadetes mexicanos en la guerra de España, Compañía General de Ediciones, México, 1954.

Expresan su solidaridad con Lucía Morett amigos y compañeros

Somos un grupo de amigos y compañeros de Jorge Morett y de su esposa María de Jesús Álvarez, a quienes desde la década de los 70 nos convoca el propósito de pugnar, por la vía pacífica, por la transformación de una realidad social donde prevalecen la impunidad para la gente del poder, y la pobreza y la injusticia para la mayoría de nuestro pueblo; búsqueda que cada quien ha realizado desde las más diversas actuaciones, ya sean académicas, políticas, en el ejercicio administrativo de gobierno o desde alguna organización no gubernamental, el arte u otras instancias dignas y respetables.
Porque en este largo peregrinar hemos sabido del valor que tiene la solidaridad como un instrumento de lucha, que fortalece ante los abusos del poder y las difamaciones de sus corifeos, manifestamos en estos momentos nuestro más amplio respaldo a Lucía Morett.
Condenamos el cobarde ataque del ejército colombiano a un campamento en territorio de Ecuador donde había civiles, y en el cual perdieron la vida, entre otros, al menos cuatro mexicanos y resultó herida Lucía Morett.
Una crítica severa al gobierno de Felipe Calderón que ha mantenido silencio ante la masacre de jóvenes universitarios mexicanos a manos de otro gobierno.
Nuestra justificada preocupación de que la campaña de infamias en contra de la UNAM y de sus integrantes resulte una maniobra sucia que ligue, sin algún fundamento creíble, las actividades académicas y los movimientos sociales ampliamente pacíficos con el narcoterrorismo.
Que Lucía Morett, así como Juan González del Castillo y los demás jóvenes estudiantes asesinados representan esfuerzos académicos y compromisos sociales.

Álvaro Uribe, señor de las sombras y Los Pinos

Luis Hernández Navarro

La colombiana Virginia Vallejo es una mujer peculiar. Nacida en 1949, dotada de una belleza notable, fue presentadora de televisión, modelo, actriz y reportera. En julio de 2006 un avión de la DEA la sacó de su país natal para que declarara en Estados Unidos en el juicio contra los hermanos Rodríguez Orejuela. Era, además, testigo clave en el asesinato de un candidato presidencial y la masacre del Palacio de Justicia.
Célebre más por su vida amorosa que por sus cualidades profesionales, Virginia fue una verdadera diva. Cortejada por hombres del poder y del dinero, en 1982 cayó profundamente enamorada de otro personaje singular: el narcotraficante Pablo Escobar, jefe del cártel de Medellín. Durante más de cinco años fue su amante.
Al calor de la intimidad, la presentadora de televisión se enteró de la obra y milagros de su amado capo. También de la de muchos de sus amigos, importantes políticos incluidos. Supo así los estrechos lazos que unen con la droga al actual presidente de Colombia, Álvaro Uribe.
Muerto Pablo Escobar, guardó silencio durante 20 años. Hasta que en 2007 publicó Amando a Pablo, un libro escandaloso, no por las aventuras sentimentales que narra, sino porque presenta una dramática radiografía de los vínculos que existen entre la droga y la política en Colombia.
Exiliada en Miami, declaró el año pasado al periódico El País que “el narcoestado soñado por Escobar en Colombia tiene más vigencia que nunca”. Según ella, “los narcotraficantes prosperaron en Colombia no porque fueran unos genios, sino porque los presidentes eran muy baratos”.
Virginia Vallejo asegura que Pablo Escobar idolatraba a Álvaro Uribe. Cuando el hoy presidente era director de Aeronáutica Civil, concedió decenas de licencias para pistas de aterrizaje y centenares de permisos para aviones y helicópteros sobre los que se construyó la infraestructura del narcotráfico. “Pablo solía decir –declaró al diario español–: ‘si no fuera por este muchacho bendito, tendríamos que estar nadando hasta Miami para llevar la droga a los gringos’”.
A la agencia Efe le confesó que Carlos Holguín, ministro de Justicia, es la cuota en el gobierno colombiano de los narcotraficantes del cártel de Cali, y que el asesor presidencial José Obdulio Gaviria es primo de Pablo Escobar.
Los testimonios de la diva sobre el mandatario colombiano coinciden con buen número de investigaciones. Unos años antes, en 1987, el periodista Fabio Castillo publicó el libro Los jinetes de la cocaína. Allí documenta cómo, siendo Uribe alcalde de Medellín en 1982, cortó el listón con el que se inauguró un programa de viviendas de bajo costo financiado por Pablo Escobar.
En marzo de 2002, el periodista Al Giordano escribió en Narco News un reportaje titulado “La subida de Uribe desde Medellín: el precursor del narcoestado”. Entre otras revelaciones, Giordano mostró un documento firmado por el jefe de la DEA Donnie R. Marshall el 3 de agosto de 2001, que notificaba la captura de varios aviones con cargamentos de insumos para la producción de coca. Las naves se dirigían a Medellín, a nombre de una empresa llamada GMP Productos Químicos. Las 50 toneladas del precursor químico eran suficientes para fabricar 500 toneladas de hidroclorato de cocaína, con un valor en la calle de 15 mil millones de dólares. El dueño de la empresa era Pedro Juan Moreno Villa, jefe de campaña presidencial, ex secretario de gobierno y, por mucho tiempo, mano derecha de Álvaro Uribe Vélez.
En 2004 la revista Newsweek dio a conocer un informe de inteligencia del Departamento de Defensa de Estados Unidos que ubica a Álvaro Uribe en el lugar 82 de una lista de los 104 personajes vinculados con el negocio de la cocaína en Colombia. Según el documento, el hoy mandatario “ha trabajado para el cártel de Medellín y es amigo cercano de Pablo Escobar.”
Los periodistas Joseph Contreras y Fernando Garavito publicaron en 2002 Biografía no autorizada de Álvaro Uribe Vélez, el señor de las sombras, detallada investigación de la trama secreta que muestra el poder detrás del poder del presidente colombiano. La investigación narra con lujo de pormenores las relaciones de Uribe con el narcotráfico. La aparición del libro obligó a Fernando Garavito a salir exiliado de su país.
¿Por qué, a pesar de las múltiples evidencias que ligan al mandatario colombiano con el tráfico de cocaína, Estados Unidos no hace nada contra él? Pues porque es el principal y más fiel aliado de la administración de George W. Bush en la región.
No lo es de toda la clase política estadunidense. En abril de 2007 Al Gore, el hoy premio Nobel, se negó a participar en una conferencia sobre medio ambiente realizada en Miami para no sentarse al lado de Álvaro Uribe, por los vínculos del presidente con los grupos paramilitares.
El señor de las sombras es también el mejor amigo de Felipe Calderón en Sudamérica. A pesar de las continuas declaraciones de Los Pinos sobre la guerra sin cuartel contra el narcotráfico, la política colombiana de “seguridad democrática” es tomada como ejemplo a seguir por la administración calderonista. Por eso la cancillería mexicana no ha expresado una sola protesta por el asesinato de cuatro jóvenes en Ecuador, a manos del ejército colombiano. Una vergüenza.

Nos dieron en lo que más nos duele: padres y familiares

A LA OPINIÓN PÚBLICA INTERNACIONAL
A nuestros hermanos mexicanos.Al gobierno de nuestro país.
El 11 de marzo, el día que tenían que volver nuestros hijos a nuestra querida patria, en un modesto hostal del ecuador arropados con la solidaridad de este hermano pueblo, de decenas de miles de mexicanos y de organizaciones de derechos humanos como la Asociación Latinoamericana para los Derechos Humanos (ALDHU) constituimos la asociación de padres de hijos masacrados en Sucumbíos, Ecuador el 1º de marzo.
El crimen de lesa humanidad que se cometió, el terrorismo de Estado tiene rostros y nombres de responsables, desde oficiales militares de segunda hasta autoridades de muy altos niveles.
No volveremos con el cuerpo de Lucía profundamente lesionado física y emocionalmente, no con las cenizas de nuestros hijos, los cuerpos despedazados por las bombas asesinas, los repatriaremos como testimonio horrendo de lo que nunca debió ocurrir.
El gobierno mexicano no puede quedar en silencio, condenó el bombardeo, que condene sus consecuencias. El silencio es cómplice y puede convertirse en una cobardía de Estado. Tenemos derechos, los ejerceremos hasta nuestro último aliento.
Nuestro dolor se convertirá en gritos, en expresiones de rebeldía como las que alentaban a nuestros hijos a la vida, a una vida que amaban y por la que lucharon.
Iremos tras los culpables, desde México o en cualquier parte del mundo donde encontremos la verdad y la justicia. Nos dieron en lo que más nos duele. Nos quitaron a todos los mexicanos jóvenes ejemplares, su presencia física no estará con nosotros, pero sus ideales siempre.
Atentamente
Padres de familia y familiares de las víctimas del 1 de marzo de 2008.
Quito, Ecuador, 17 de mazo 2008.

Piden al gobierno dar apoyo a Lucía Andrea Morett Álvarez

Estudiantes, trabajadores docentes y ex alumnos de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco solicitamos al gobierno mexicano que brinde a Lucía Andrea Morett Álvarez el apoyo y las facilidades necesarias para garantizar su seguridad y su integridad. Lucía es una estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM que se hallaba en la República de Ecuador haciendo estudios sobre la problemática latinoamericana; es, además, hija del doctor Jorge Luis Morett Sánchez, destacado profesor de la Universidad Autónoma Chapingo, directivo de la Asociación Mexicana de Estudios Rurales (AMER), reconocida como asociación académica por el Conacyt.
Adelaida Salazar, Adelita San Vicente, Adriana Gómez, Alberto Serrano, Alejandra Álvarez, Alejandra López, Alejandra Meza, Alex Castellanos, Alfredo de Alba, Alma Soto, Amaranta Cornejo, Antonio Blanco, Antonio Ch. Román, Areli Carreón, Armando Martínez, Arturo León, Carlos Cortez, Carlos Rodríguez W., Carmen Cariño, Catalina Eibenschutz, Celia Fanjul, Cristóbal Santos, David Cilia, David Jiménez, Luciano Concheiro y otras 43 firmas
Publicado en El Correo Ilustrado de La Jornada, este 13 de marzo de 2008.

Apoyan consejeros de la UNAM a estudiantes en Sudamérica

El consejo técnico de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM deplora los sucesos del pasado primero de marzo ocurridos en territorio ecuatoriano, donde resultó herida Lucía Andrea Morett Alvarez y falleció Juan González del Castillo, ambos alumnos de la Facultad de Filosofía y Letras. Asimismo, expresa su profunda preocupación ante la posibilidad de que otros dos estudiantes de la facultad, Verónica Natalia Velázquez Ramírez y Fernando Franco Delgado, hayan fallecido en esas acciones violentas que merecen nuestra condena.
El consejo técnico reafirma que la libertad de pensamiento, de expresión, de investigación y de cátedra son principios fundamentales de la vida universitaria. El legítimo ejercicio de estos derechos no debe confundirse con acciones guerrilleras. Estos principios y la información que se cuenta respaldan las declaraciones de Lucía Andrea Morett y de su padre que niegan rotundamente la pertenencia de la alumna a alguna organización guerrillera. Lucía Andrea Morett ha sido una destacada estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, que además de haber concluido con excelente promedio la totalidad de los créditos de su carrera, participa en diversos espacios y proyectos que organizan los estudiantes de la facultad de manera extracurricular.
El consejo técnico de la facultad expresa su preocupación por la salud e integridad de Lucía Andrea Morett Álvarez y pide a las autoridades competentes que garanticen plenamente sus derechos.
Doctor Ambrosio Velasco Gómez, presidente del consejo técnico de la Facultad de Filosofía y Letras.
Publicado en El Correo Ilustrado de La Jornada, este 11 de marzo de 2008.

¿Cuál es el delito de Lucía Morett?

Quito, 10 de marzo de 2008
La Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (CEDHU) y la Fundación Regional de Asesoría en Derechos Humanos (INREDH), ante la situación por la que atraviesa la ciudadana mexicana Andrea Lucía Morett Álvarez, expresan lo siguiente:
1. A través de una serie de informaciones, incluido un comunicado oficial de la Universidad Autónoma de México (UNAM), se tiene la certeza de que Andrea Morett terminó sus estudios en esta universidad y prepara su tesis de grado; además coordina la cátedra de “Estudios Bolivarianos”, lo que le llevó a realizar una investigación sobre los movimientos sociales en América Latina.
2. Andrea Morett, junto a cuatro compatriotas mexicanos de la misma universidad, llegó al campamento de Raúl Reyes horas antes del bombardeo, para realizar una serie de entrevistas que le permitan consolidar sus investigaciones sobre la dinámica social latinoamericana.
3. Como investigadora social, le asiste el legítimo derecho de buscar fuentes de información para fundamentar su trabajo, así también lo han hecho otros grupos de estudiantes que visitaron el campamento de Raúl Reyes, como el grupo de estudiantes chilenos que abandonaron el campamento tres días antes del bombardeo.
4. Andrea Morett ingresó al Ecuador de forma legal, con una visa otorgada en la Embajada de Ecuador en México.
5. No existen indicios de que Andrea Morett sea integrante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tampoco de que haya estado portando armas en territorio nacional, ni que haya cometido delito alguno en el país.
6. Según datos de prensa, el campamento bombardeado constituía un centro de encuentro para negociaciones políticas. El mismo día del bombardeo, y sin saber de esta acción militar, una delegación francesa se encaminaba al lugar para negociar la liberación de Ingrid Betancourt.
7. La serie de informaciones circuladas en los medios de comunicación respondieron en su momento a los intereses políticos de dos actores en conflicto, los que desvirtuaron la verdadera identidad y actividad de Andrea Morett, cuya única responsabilidad en estos hechos es el haber estado en un lugar y en un momento inoportuno.
8. Por las razones expresadas, CEDHU e INREDH consideran que no existe razón alguna para iniciar un proceso judicial en su contra, así como tampoco existen razones para proceder a su deportación o extradición a otro país. Creemos que existen razones suficientes como para temer por la integridad física de Andrea Morett si se accede a cualquier pedido del gobierno colombiano para llevarla a su territorio. Por esta razón, CEDHU e INREDH exhortan al gobierno del Ecuador y al Sistema Judicial a no iniciar proceso alguno en su contra y facilitar el traslado de Andrea Morett a un país de su elección.
9. Finalmente, CEDHU e INREDH llaman la atención al gobierno nacional sobre las condiciones de incomunicación que se le ha impuesto a Andrea Morett y le informan que asumen oficialmente la vigilancia sobre su situación jurídica y, de ser el caso, asumirán su defensa.
Hna. Elsie Monge - CEDHU
Luis Ángel Saavedra - INREDH

¿Quién es Lucía Morett? (Carta de los padres de Lucía a la ALDHU)

Queremos decirles quién es Lucía Andrea:
Es una destacada estudiante que concluyó los créditos de la carrera de Literatura Dramática y Teatro en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), institución donde participa en la Cátedra de Estudios Bolivarianos; terminó sus asignaturas con un alto promedio, continuando así con una trayectoria académica de excelencia que se originó desde la enseñanza básica.
Es una mujer de 26 años, soltera, que se caracteriza por ser inquieta, solidaria y por realizar una diversidad de actividades sociales, académicas, políticas, humanitarias y culturales. Tiene una pasión por el conocimiento, la lectura, los museos, los viajes y la vida de otros pueblos, además del suyo.
Asistente y participante en foros y congresos con tópicos muy variados.
Fue maestra de teatro para niñas y niños en una casa de cultura, de un barrio pobre de la Ciudad de México. Ha actuado y dirigido modestas obras teatrales, presentadas en distintas universidades y teatros populares; incluso tomó clases de circo.
Realizó, en el Instituto Mexicano de la Radio (IMER) su servicio social para la Universidad Nacional Autónoma de México, elaborando breves notas informativas y de divulgación científica, tarea que acompañaba con entrevistas a personalidades, estando orgullosa, entre otras de la que le realizó a la C. Rosario Ibarra de Piedra, actual Senadora de la República Mexicana que encabeza la Comisión de Derechos Humanos. En el lMER obtuvo su certificado como locutora.
Se opuso a que la UNAM, como universidad pública, cobrara cuotas a sus estudiantes; ha sido integrante de cine clubes en esa universidad; ha actuado en la defensa y por los derechos de los indígenas y campesinos en distintos foros; se ha pronunciado públicamente por el respeto a los derechos humanos de ciudadanos en diversas partes del mundo.
Es una persona que se opone a la violencia y a ésta como método para resolver los problemas. No es una guerrillera como irresponsablemente se ha mencionado en muchos medios de comunicación, jamás ha tenido contacto con armas o con cualquier cuestión de tipo militar, sus armas siempre han sido la palabra, las ideas y la reflexión que siempre le han llevado a pensar que un cambio es posible.
Lo anterior refleja brevemente el perfil de nuestra hija, sus inquietudes y sus actuaciones, que la destacan como activista y persona comprometida con las luchas sociales y políticas en México y Latinoamérica. Lucía siempre se ha conducido dentro de un marco legal, amparada en las libertades y derechos constitucionales mexicanos y universales; es alguien que dice lo que piensa y que actúa en consecuencia. Nuestra hija tiene un interés genuino porque en México y en el Mundo se viva mejor, sin explotación y sin violencia.Cabe resaltar que ella todavía es una hija de familia que vive en casa y que depende, en lo fundamental, económicamente de los padres, aunque ocasionalmente obtiene pequeños ingresos por revistar textos para su corrección de estilo. Se destaca por ser muy querida entre sus amigas y amigos, ama la vida y por ella da lo mejor que tiene.
Hoy, Día Internacional de la Mujer, les reiteramos como padres, nuestro agradecimiento por dar una respuesta positiva a nuestra solicitud y hacerse cargo de la defensa de nuestra joven hija, que supone proteger y buscar la mayor seguridad de una persona que en su condición de civil estuvo en el escenario de los hechos que mencionamos. Sabemos que esta defensa supondrá la coordinación con otras instancias de derechos humanos, ONG ecuatorianas, de México e internacionales, que coinciden con nosotros en que nuestra hija debe tener el respeto total a sus derechos, la seguridad y la tranquilidad como cualquier ser humano. Queremos que la vida que estuvo a punto de perder nuestra hija, la conserve. Confiamos en ustedes y que en la República del Ecuador se le dará el trato justo que merece, con respeto a su integridad física y emocional.
Atentamente.
Jorge Luis Morett Sánchez y María de Jesús Álvarez Moctezuma

sábado, 23 de mayo de 2009

Carta de apoyo de Universidad de Chapingo a Lucía Morett

Marzo 5, 2008

A LA OPINIÓN PÚBLICA
Autoridades y profesores de la Universidad Autónoma Chapingo solicitamos al Gobierno Federal brinde el apoyo necesario a la C. Lucía Morett Álvarez, estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Nacional Autónoma de México, para garantizar su integridad física y mental, su seguridad y las facilidades que requiera para ello.
Lucía es una estudiante universitaria brillante e hija de uno de nuestros destacados profesores, Jorge Luis Morett Sánchez, la cual se encontraba en la República del Ecuador estudiando aspectos puntuales de la problemática social latinoamericana.
Por definición, las instituciones de educación superior y de investigación, son plurales y deben su pertinencia al compromiso social que las orienta, de ahí que alumnos y profesores se vinculen académicamente para estudiar los diversos movimientos sociales.
Por lo anterior, rechazamos cualquier intento de imputarle a Lucía Morett actividades ilícitas o de estigmatizarla como presunta guerrillera y mucho menos como terrorista.
La familia Morett Álvarez se ha distinguido por su empeño académico y su vocación social, como consideramos es el deber de todo universitario y ciudadano interesado en el bienestar de nuestro país y el entorno internacional.
ATENTAMENTE
Dr. Aureliano Peña Lomelí, Rector de la Universidad Autónoma Chapingo
Luis Llanos, Patricia Muñoz, Eduardo Carrillo, Luis Morett, Cristina Cárdenas, David Delgado, Gustavo García, Eliseo Sosa, Guadalupe Betancourt, Cristóbal Santos, Socorro García, Graciela Huerta, Lourdes Rodríguez, Hiram Núñez, Rosa Norman, Jorge Ocampo, Alma Rosa Mora, Flor Argott, Néstor Moreno, Víctor Hernández. Ana María López, Carlos Ferra, Elba Pérez, Artemio Cruz, Félix Hoyo, Mauricio Macossay, Miriam Núñez, José Espino, Marín Rubio, Rosa Ivette Tapia, Jeannine Tapia, Beatriz Cavalloti, Consuelo Muñoz, Ma. Esther Peña, Hilda Flores, Julieta Pérez, Eugenio Sta. Cruz, Ema Estrada, Humberto López, Horacio Acuña, Consuelo Lobato, Priscila Guerra, Estela Aguirre, Anastasia Mata, Juana S. Hernández, Sócrates Galicia, Rocío Cruz, Fabiola Morales, Rocío Romero, Mecinda Gatica, Ricardo Valdez, René Ruíz, Juan Carlos Ledezma, Fidel Blanco, Víctor Gpe. Pérez, Ma. De Jesús Ayala, Pedro Correa, Pilar Angón, Beatriz de la Tejera, Juan José Flores, Cesar Ramírez, Elba Pérez, Javier Ruíz, Gerardo Hernández, Aurelio Bastida, Valente Guzmán, Alejandro Méndez, Juan Pablo de Pina, Darío Rivera, Francisco Herrera, Javier Nava, Beatriz Martínez, Aurelio Reyes, Salvador Díaz.

Apoyan a mexicana herida en Ecuador

Marzo 5, 2008
Escribimos en nombre del equipo del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM) para exigir el pleno respeto a los derechos humanos de la ciudadana mexicana identificada en diversos medios nacionales e internacionales como Lucía Andrea Morett Alvarez, herida en territorio ecuatoriano el sábado pasado.
Lucía cuenta con nuestra solidaridad y nuestro apoyo jurídico, en su caso, como víctima del terrorismo de estado colombiano, y de acuerdo con los términos del derecho internacional humanitario, su posible estatuto como solicitante de refugio y asilo político, etcétera.
Éste es un tema de acción y difusión urgente dada la falta de confiabilidad de las supuestas garantías que le ha ofrecido la cancillería mexicana, a la luz de la falta de imparcialidad del gobierno actual al haberse alineado públicamente con las políticas represivas y violatorias del derecho internacional y las sistemáticas violaciones de los derechos humanos en que ha incurrido reiteradamente el Estado colombiano.
Los absurdos esfuerzos del presidente colombiano Álvaro Uribe por confundir a la opinión pública internacional con su supuesta demanda del presidente venezolano Hugo Chávez ante la Corte Penal Internacional son sólo una cortina de humo más para intentar desviar la atención de lo esencial en este momento: la responsabilidad jurídica y política del Estado colombiano por violaciones graves de la soberanía del hermano pueblo ecuatoriano. Cualquier lectura del Estatuto de Roma que rige a la CPI hace evidente la mala fe del gobierno colombiano en este asunto, pues es precisamente ese estado y específicamente el régimen de Uribe el que debería poner sus barbas en remojo dada su complicidad y participación activa en el paramilitarismo y sus crímenes de estado.
Exigimos, en tanto, al gobierno mexicano aclaración sobre la posible muerte de otros mexicanos que han sido reportados por algunos medios a raíz de este trágico incidente.
Enrique González Ruiz, coordinador del Programa de Derechos Humanos de la UACM; Camilo Pérez Bustillo, Rubén García Clarck y Óscar González
Publicada originalmente en el El Correo Ilustrado de La Jornada.

Carta de los padres de Lucía Morett a los medios de comunicación

México, D.F., a 3 de Marzo de 2008.
A los Medios de Comunicación
Quienes suscribimos la presente somos padres de la estudiante Lucía Andrea Morett Álvarez, y nos dirigimos a ustedes preocupados por las noticias que dan cuenta de que nuestra hija resultó lesionada físicamente cuando se encontraba en Ecuador.
Afortunadamente sabemos que su vida no peligra y que ha tenido una buena atención médica por parte del gobierno de aquel país; sin embargo, nos sorprende sobremanera enterarnos del trato que en la mayoría de los medios se da a la información cuando se señala a Lucía Andrea como posible, o incluso, directamente, como guerrillera de las FARC, dadas las implicaciones que esa contundente afirmación conlleva.
Sabemos que nuestra hija tiene las inquietudes sociales de cualquier joven universitario, que es una alumna destacada de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde realiza actualmente su tesis profesional y colabora, además, en una cátedra sobre estudios latinoamericanos con investigaciones diversas, que acudió a Ecuador en febrero pasado para participar en un evento académico y, aprovechado la oportunidad, hacer actividades de turismo.
Por lo anterior, les solicitamos respetuosamente ser cuidadosos con sus notas y no actuar a la ligera en este caso, ya que nuestra hija no tiene vínculos con ninguna organización armada; señalar lo contrario no tiene fundamento alguno, y agrava su situación en un momento por demás delicado para su salud e integridad.
Estamos entrando en contacto con la Secretaría de Relaciones Exteriores para buscar la mejor atención médica para nuestra hija, el respeto cabal de sus derechos y la tranquilidad suya, que es la nuestra.
Con un saludo cordial, les agradecemos su comprensión
AtentamenteMaría de Jesús Álvarez Moctezuma Jorge Luis Morett Sánchez